jueves, 19 de septiembre de 2013

Un segundo

Recordar que ya no estas es un suplicio que me atormenta, que me lleva al más melancólico delirio. A veces recuerdo tantas miradas, tantas caricias, tantas palabras llenas de ternura, que aún me sorprende que después de tanto tiempo, hay cosas que aún me hacen derramar lágrimas a oscuras, donde nadie las ve. Ahora después de tantos años, me he dado cuenta de que estas bien, y nada me alegra más. No quiero lamentarme, siempre intento no hacerlo, pues la alegría que me produce recordar tu presencia, es algo más satisfactorio que darme cuenta de que ya nunca estarás. Y cuando llega una tormenta siempre tu nombre aparece en mi cabeza, porque me da miedo que sea la última vez que te recuerde. Pero no es así, estas clavada en mi ser. Pensaras que soy un estúpido nostálgico, pero que quieres que te diga, me gusta pensar en ti, me gusta saber que en algún lugar de este basto mundo, hay momentos en que nuestras miradas se cruzan en la luna, y que en ese instante me estás diciendo que tú también piensas en mí, aunque sea un segundo.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Que la suerte te acompañe

Te daría un billete a Japón,
para que no volvieras
que la vida aquí se hace extraña
si tú a cada rato gritas,
tienes que dejarme en paz
para que pueda avanzar
porque quieras que no
no me dejas caminar
como resultado de ello
mi locura,
mi estupidez,
mi nostalgia,
mis tantas cosas que no quiero decir,
que mejor prefiero hacer que no te conozco
porque aunque no me importe
me molesta
porque fui algo interesante
que tu ni siquiera miraste
ahora me detestas
porque te hablo sin complejos
pues sinceridad no me falta
en ninguno de los momentos
que intercambiamos barbaridades
que en el fondo en nuestra historia
nunca caben
así que adiós y buen viaje
y que la suerte te acompañe.

martes, 17 de septiembre de 2013

¿A la luna? ¿Para qué?

Podrías recitar miles de verso a la luna pero, ¿Para qué? Ella no te escucha, ni siquiera se hace eco de tu existencia. Cada noche te asomas a la ventana para admirarla, cada noche te enamoras nuevamente de ella, la sientes, la deseas, pero a ella nunca llegas. Se podría ver como un acto de estupidez, pero sinceramente, me resulta respetable, tan absurdo que llega a ser un acto entrañable. Una historia de constancia y admiración, el amor en su máximo exponente, velar por ella, por el mero hecho de que quieres ver su sonrisa, aunque sea de lejos. La sueñas, porque ella es la que te hace sentir que tu corazón aún late, la repudias porque es demasiado doloroso saber que está ahí, aunque está lejos, sigue ahí, existiendo, viviendo su vida, mientras la tuya se basa en un mar de lágrimas que has creado para que pueda ver su reflejo, pero ella no se da cuenta que tú eres el espejo que la hace sonreír, porque la quieres tanto.  Por eso lloras, porque su ausencia es lo que más detestas de amarla, pero aún con ese sentimiento te sacrificas. Hace tiempo te pregunté, ¿Para qué le escribías versos? Y solo me contestaste: “porque no se hacer otra cosa”.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Encontrar

Pequeñas dosis de realidad y otras tantas de fantasía, así transcurre el cuento de la vida de alguien absurdo que no avanza en sus ideas porque el resto las desvalora. Mirar a un futuro probable, y desestimarlo por la presión que conlleva avanzar por un camino diferente.
En la vida lo complicado es desviarse para hallar nuevas historias, nuevas esperanzas. A veces pienso que un pequeño gesto desencadena un sinfín de tramas paralelas en la vida de una pequeña sociedad, pues están las opiniones negativas, las positivas, las constructivas, las indiferentes, las coherentes, las que apoyan, las que intentan destruir, etc… porque podría seguir, pues cada persona tiene un punto de vista diferente, tanto que realmente debes aprender a confiar en ti mismo, y creer que es posible que tus ideas sean algo mejor de lo que tú mismo acreditas. Porque somos así, unas líneas escritas por mí me parecen nefastas, pero si las hubiera escrito otro serían increíbles, a veces tendemos a engañarnos sobremanera en algunos aspectos, otras ocasiones sin embargo, nos cegamos en describirnos como inútiles, mientras los demás ven algo que tu ignoras por completo, y es que todos tenemos talento para algo, solo debemos aprender a encontrarlo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Todos sufrimos alguna vez

Mirar al cielo y que una lágrima haga borrosa tu vista, es una sensación de impotencia indescriptible, un ardor en tu cuerpo que no puedes sofocar, un nudo en la garganta que aunque lo necesites, no te permite gritar. Pues todo sufrimos alguna vez, por una razón u otra, algunas más importantes, otras que solo entiendes tú mismo, pero el sufrimiento ataca por igual a todos, si albergamos sentimientos, siempre pasará. Siempre pasará porque necesitamos aferrarnos a las cosas, pues nuestra existencia es aterradora algunas veces, y queremos sentir que hay cosas a las que podemos usar como salvoconductos para desviar nuestra cabeza hacia ellas y ver todo desde otro punto de vista. Sin embargo, esa necesidad nos hace vulnerables al dolor de la perdida, nos hace delicados pues cuando amamos queremos detener el tiempo en ese mismo instante, pero irremediablemente pasa. Es como intentar agarrar el agua, se escurrirá por tus manos, sentirás la sensación de humedad, pero en algún momento se secará, y añoraras esa sensación, la repetirás, pero no será igual, porque las cosas pasan solo una vez, aunque sean similares no son iguales. Así que todos sufriremos alguna vez, pero no debemos tener miedo, ya que eso significará que estás vivo y tienes espacio para volver a sentir cosas nuevas que también echaras de menos.