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miércoles, 31 de julio de 2013

Irreflexivo

Terminamos como podíamos las cosas que no entendíamos. Hay cosas que no deben sacarse de contexto, ni la mitad de los bailes deberían recordarse, pues muchos no merecen mención. Sonreír por una tontería, lo que mil historias buenas no consiguieron rescatar.
Ahora todo es diferente los días tienen mejor sabor al despertar, el ruido del viento no es molesto, es como un susurro que cada uno quiere escuchar.
Olvida las características que no llevan a nada más que a preocuparse de algún que otro resultado. No importa la calidad sino la intención, crear o no crear, vivir o sentir lo que se lleva por dentro, es más que una vivencia, es la experiencia en su máximo exponente.
Me encanta reservar segundos para perderlos, regalarlos o simplemente olvidarlos, como todos los que día a personas que no me interesan, personas que me recuerdan que la noche es más oscura justo antes del amanecer. Y así, así se retuercen en sus camas arrepentidos de no aprovechar al máximo el día, así se muestran heridos por no entender a las personas que son diferentes, y las pierden. Cuando se pierde algo que en el fondo era bueno, antes o después tendrás que darte cuenta, o no, porque no hay más ciego que el que no quiere ver. Pensándolo bien es un dilema sobrevivir pendiente del resto, ¿para qué? Si al final en la carrera compites solo contra ti mismo, si cuando emprendes un deseo, y te cuesta conseguirlo, bajas los brazos, ahí es cuando pierdes ante la única persona que siempre estará contigo. Tú mismo. 

martes, 30 de julio de 2013

Del amor a la despedida

¿Recuerdas? Yo sí, recuerdo la primera vez que te vi sentada en el parque mientras hablabas con tus amigas. Mi mirada giró hacia a ti casi por instinto, me paré incrédulo frente a ti, mientras tú y aquellas locas me miraban riéndose, vaya vergüenza. Pero claro, no podía saber que esa misma noche en el bar donde siempre estaba con mis amigos, tú aparecerías. Estábamos entre risas y fiestas la noche empezaba con buen pie, hasta que tú llegaste y los nervios me recorrieron el cuerpo. Cruzamos miradas y tu sonrisa me robó el alma, me dejaste parado, en ese momento lo supe, me había enamorado. Después de un cruzo de señales imperceptibles por tu parte, me acerqué, me acerqué porque me lo pedías entre gritos en el silencio y el ruido de mis amigos ya no era ni la mitad de lo que sonaban los latidos dentro de mi pecho. Me acerqué a ti y no hubo palabras, solo intenciones, sentimientos, te bese y me diste un tortazo, pero después no te resististe más y cediste a la irracionalidad del momento. Nunca me arrepentiré de ese momento y nunca olvidaré ese día tan extraño que resultó traerme la luz que iluminaría mi camino en la vida. Pero ahora te marchas, a otro país, después de tantos años juntos. Apenas me consultas si me parece bien, apenas me comentas qué ocurre, ni siquiera me miras como antes, ¿Por qué?, ¿Por qué no quiero perderte? Lo siento, pero no me gusta tu egoísmo, vete si quieres pero no olvides que atrás dejas las maletas que prometiste compartir conmigo, que prometiste que llevaríamos siempre juntos. Adiós, adiós te digo porque no puedo ni mirarte sin derramar una lágrima, perderte no era lo que esperaba en mi vida. Ya había construido nuestro futuro juntos, ya había creado mundos imaginarios donde la felicidad no era una opción. Asi que hasta siempre, guardaré nuestras fotos en un baúl que abriré un día para ver como brotan los recuerdos de un pasado que recordaré en un futuro que en el momento en que las mire se convertirá en presente. Adiós amor mío, espero no volver a verte.

lunes, 29 de julio de 2013

Goteo al infierno

Gota a gota la libertad te posee
en un sensación que pocos resisten
es una mala compañía
aunque en ocasiones te devuelve la vida
te enseña a ser diferente
te grita consejos que no debes escuchar
pérdidas de memoria
en ocasiones te desprende de amigos
te invita a decir palabras que no entiendes
comportamientos que avergüenzan
caballeros hechos sinvergüenzas
sinvergüenzas que son detestables
miles de miradas te enfocan
mientras tú crees ser más de lo que eres
no puedes optar a la excusa
de que fue una noche
porque no es una, son demasiadas.
Amaneceres que no miras
atardeceres que empiezan entre licores
licores que te llevan a la sudoración más extrema
mientras gritas, ríes y ves miles de posibilidades
“no decaigas en esto” te dicen,
“ten cuidado” te cuentan
pero tú no escuchas por orgullo
orgullo que no existe
orgullo que inventas para no dejar de hacerlo
porque en realidad es tu maldición
y es difícil reconocer que estas inmerso en una adicción
al final el sufrimiento no es solo tuyo
dañaras al que te rodea si te aprecia
dañaras a todo aquel que le importas
por cuatro gotas que no te hacen falta para llenarte de gozo
pero así es la realidad y no hay que esquivarla
hay que afrontarla aunque sea lo único
que te saca de tus malas formas
que te encierran en una cueva
de la que no saldrás sino te esmeras.

domingo, 28 de julio de 2013

No digas que no te lo dije

Entiendo la ironía de lo imperfecto
llorar por una filosofía que no existe
vivir por una señal que no llega
y soñar entre acordes de un dilema.
Pídele al cielo que no desista
en alcanzar las metas del pasado
la niñez, la madurez, la vejez
Si la comprimimos
¿Qué nos queda?
Nos queda nuestro ser
nuestro verdadero yo
aquel capaz de jugar al azar
aquel capaz de asentarse en un lugar
aquel que no ríe porque llora
aquel que llora por no reír
aquel que tiene ilusión por un adiós
y llora al recibir un saludo.
Diría que es fácil entender lo que nos rodea
porque claramente te rodea el sistema
un sistema que amenaza con tu cordura
para no perderte aquí entre tus locuras.
Total, al final llega a la realidad más obsoleta
la realidad que te explica que sucede
que somos simples seres que nacimos de este planeta
que somos simple casualidad del eterno misterio
que reside en nuestro recuerdo más oculto
pues años y años nos han descrito
cuando la oscuridad llegue
no digas que no te lo dije
y menos te quedes con dudas de acobardamiento.

sábado, 27 de julio de 2013

La gota que entendió la idea

Cuenta la historia que en un lugar alejado hay una leyenda que no tiene explicación, las teorías no concuerdan y la melodía de su sinfonía es diferente a la armonía contada por las gentes que no existieron. Digamos que ponernos a pensar en diferentes conceptos no puede explicar la divagación que conlleva recordar aquella historia que todos conocen pero nadie cuenta. La curiosidad te llevara a entenderla, pero primero debes lograr escucharla.

Cuentan que una gota cayó del cielo hace mucho tiempo, en la tierra no había aún agua, por lo que fue la primera en llegar. La gota recorrió todo el mundo en busca de un semejante, pero no encontró. Siguió su camino, a cada centímetro que recorría dejaba un poco de su ser impregnado en el suelo que moraba, dejaba su alma dibujada en el suelo para que su rastro pudieran seguirlo otras en su situación. Pero llego el sol y por lastima le dio una ayuda y la evaporo hacia las nubes. Allí se perdió entre miles de litros y perdió su consciencia, se perdió entre todas las demás. Después de un tiempo se desato una tormenta y millones de litros de agua cayeron hacia la tierra, se formaron ríos, mares, océanos, lagos y demás pero la gota no supo nunca de su estancia anterior. Tiempo después el ciclo de la lluvia volvió a aparecer y volvieron  a las nubes muchas gotas que se separaron, pero una en particular mientras alcanzaba el cielo pudo mirar hacia el suelo, y vio dibujado desde lejos lo que tiempo atrás había descrito.


“Nunca te pierdas a ti mismo”. Y recordó quien era, con una sonrisa acato su destino de nunca aislarse pero siempre manteniéndose diferente al resto.

viernes, 26 de julio de 2013

Caes

Caes y no sientes nada abajo, piensas que no hay fuerza para vivir, que no existe destino en el que la sonrisa provenga de una idea, y sueñas, pero en vez de irrealidades que no observas, tienes pesadillas que conmemoran dramáticamente tus historias más profundas.
Sonríes para disimular. Sonríes malamente por no preocupar, pero preocupas, preocupas porque no actúas racionalmente, no actúas como solías, pero es imperceptible porque caminas de lado para que nadie pueda observar que miras, que miras todo con detalle. Imaginas, imaginas que todo el mundo está contra ti, que todos están a tu favor, e ignoras, ignoras todo aquello que te intenta destruir, todo aquello que te reconstruye para hundirte en un fervor hacia la superficie más absurda que puedes concluir, concluyes pensando, pensando que, por más que sueñes, por más que pienses o incluso por más que lo intentes las referencias del pasado y las señas del futuro no son más que conclusiones absurdas que un loco derivando encontró en un baúl que nunca pudo abrir.

jueves, 25 de julio de 2013

No preocuparse

Ahora me dirás que el tiempo que has tenido lo has desperdiciado por que no has conseguido aquello que has decidido emprender. Lo siento si te digo que es una agonía siempre vivir pensando en llegar a un fin, pues fácilmente puedes llegar sin obsesionarte, aunque siempre con constancia. Vivir para ti es vivir como se debe, vivir para otros es morir en muchas orillas de las que nadie te recoge. Sueña o divaga de vez en cuando para que la vida no parezca tan monótona. Grita por las calles a ver cuantos te miran como a un loco, que más da nadie te conocerá pero si te juzgaran. Te juzgan por no seguir unas pautas que ellos dan por sentado. Y yo pregunto: ¿Por qué he de seguir vuestra forma de vida?
Claro que hay cosas que tenemos que cumplir en sociedad, las básicas para la subsistencia. Pero de resto no tengo porque seguir las convenciones sociales que se consideran adecuadas cuando las locuras espontaneas son las que a mí me llaman. Me llaman loco, pero yo no lo estoy. Es sencillo miras al frente y ves cuatro personas serias mientras tu pasas a su lado corriendo desnudo. Mientras sus fuerzas se van en palabras, mi cuerpo desata adrenalina y me manda la señal al cerebro de que en ese instante de vergüenza, emoción y demás sensaciones que puede transmitirme, la idea que saco en claro es, que estoy vivo.

miércoles, 24 de julio de 2013

Ya...

Olor a césped recién cortado,
sonidos del mar en verano,
lluvia en primavera,
amaneceres en cualquier época del año,
risas que no se olvidan,
recuerdos que siempre escuchas,
palabras que quedan en el aire,
porque pesan mucho para que las arrastre el viento,
sentimientos pasados por susurros,
susurros que se escuchan de lejos,
gritos que no se denominan más que palabras,
porque el tiempo se lleva las manecillas
que rigen los colores del arcoíris,
soledad en compañía,
compañía de la que no desprenderse,
porque todos pintan estrellas,
pero en realidad quien representar asteriscos,
pueblos con miles de habitantes,
ciudades con cuatro gatos,
mundos explorados,
pero la tierra es un misterio,
me muero cuando canto,
y vivo cuando he muerto,
porque nadie ve todo,
y todo el mundo ve una pared enfrente,
ya que si nos ponemos tontos,
todos nos cegamos por alguien.

martes, 23 de julio de 2013

La montaña y la hormiga

La montaña notó pasar las nubes en lo alto de su cabellera, se sentía libre por fin ya que el viento acariciaba sus cachetes blanquecinos por la nevada que había transcurrido la noche anterior. De repente, empezó a notar un cosquilleo, aparte del viento, unas pequeñas punzadas le acariciaban su rostro lenta, pero constantemente, la montaña no tenía espejos, por lo qué no podía mirar que era esa extraña sensación que acompañaba al viento.

Los pinzamientos seguían a través de la gran montaña nevada, y poco a poco el horror dominaba a nuestra querida amiga, las dudas la asaltaban y se preguntaba:
      
      -          ¿Quién es?, ¿hay alguien ahí?, ¿estaré enferma? –se entristecía la montaña a cada sensación de avanzada-.

Pero no obtenía respuesta alguna.

Pasaron los años y aquellas punzadas no paraban, poco a poco se acercaban al saliente por el que nuestra montaña respiraba, y esto de vez en cuando la hacía estornudar, lo que provocaba que cada vez que le pasaba hubiera desprendimientos, o hubiera una avalancha depende la época del año, ya que con los años las estaciones variaban y lo único que no cambiaba era aquella mala insistencia que no se mostraba ni se paraba.

Al cabo de un tiempo, la montaña escucho una pequeña voz:
      
      -          Ayúdame por favor, no estornudes más o no conseguiré mi propósito –aquella pequeña voz se dirigía a ella-.

      -           ¿Quién eres y por qué recorres mi cuerpo? –le pregunto la montaña-.
      
      -          Soy una hormiga que se propuso llegar más allá de los limites, y aunque no me he rendido se me ha hecho complicado avanzar por las continuas adversidades provocadas por tus temblores –respondió la hormiga-.

La montaña sorprendida no encontró palabras al instante, cuando vio a ese minúsculo ser que desde sus faldas había subido casi sin parar. Al final dejo de admirarla y le respondió:

      -          Discúlpame, pero tu avance incesante me hacía cosquillas, no sabía a que se debía, hasta llegue a temer mi final, pero al verte me has conmovido y te ayudare en lo que pueda, ya que tu coraje te hace valedora de ser el primer ser en alcanzar mi cima, y nada me haría más orgullosa que fueras tú, pequeña amiga –le dijo la montaña con tono maternal-.

      -          Muchas gracias, proseguiré mi camino y cuando llegue al final me volveré para darte las gracias –dijo la hormiga retomando su camino-.

Después de aquella conversación, la pequeña hormiga siguió su camino, aquella montaña media miles de metros de altura, que para ella eran miles de kilómetros, casi como si un hombre viajara a pie a la luna. Pero nunca desistió.

Pasaron aún más años, aquella ínfima forma de d vida seguía y seguía, miraba pasar los días de lluvia, los días de sol y solo sonreía, pero también con el tiempo envejecía y su andar se hacía más lento. La montaña seguía incesante sus pasos, la apoyaba y de vez en cuando conseguía desviar el viento para darle empujones, pero aun así no avanzaba demasiado.

Cuando la vejez toco la puerta de la hormiga apenas le faltaba diez metros para llegar, los pasos eran casi inexistentes, y la montaña no hacía más que animarla:

      -          ¡Sigue vieja amiga, puedes conseguirlo! –le gritaba aunque apenas se le escucha-.

Pero aquella hormiga estaba demasiado cansada y antes de llegar, falleció, y entre su último suspiro se escuchó “Gracias”, la montaña en un último esfuerzo consiguió convencer al viento que llevo hasta la cima aquel cuerpo sin vida.
      
      -        Al final lo conseguiste querida amiga, descansa en paz –se despidió de la montaña-.

Desolada la montaña comenzó a llorar, comenzó a llorar de tal manera que se formó un rio, siguiendo el recorrido de aquella valiente hormiga que desafío su propia naturaleza para llegar donde nunca nadie llego.

Desde aquel día la montaña nunca olvido a su amiga, y bautizo a su rio, “El rio de la victoria”, y aunque muchos ya han llegado allí, la montaña nunca olvidaría, como venció su ladera su querida amiga, la hormiga, la primera que la coronó. 

lunes, 22 de julio de 2013

Intriga a ciegas

En un momento llego el derroche de palabras que hicieron despertar mi curiosidad, nunca lo entendí, pero siempre perdura esa llama sin extinguirse en mi interior. A rachas te pienso, a rachas te miro, a rachas sueño con volver a tener un momento contigo sin que sea a modo de suspiro. No entiendo tu ironía cuando te digo que me gustaría entender tu filosofía, aunque ya la he visto en la superficie del océano que es tu forma de ser, solo rozo lo superficial, y mira que siempre leo los detalles que se me muestran pero contigo es más complicado, al ser tan compleja como yo mismo.

Elevo tus percepciones a las mías, aunque a veces me doy cuenta que ves más de cerca los detalles, o tal vez solo sea cuestión de sexo, y en mi genero haya un estándar sencillo de leer.

Pero eso son nimiedades, pues lo interesante no es cuanto sabes de mí, sino cuanto me ocultas de ti, observo fotografías en busca de claves, cuando en persona coincidimos me fijo en tu mirar para ver si lo que yo veo está en algún lugar, pero no lo encuentro, me desespero y pienso que estoy perdiendo el tiempo. En fin, es algo difícil entender un libro si solo te centras en la portada, puede tener un título muy claro, o una portada encantadora, pero lo que nunca veras por fuera es su personalidad arrolladora, tan arrolladora que se lleva por delante cada complejo que saco a la luz, y si, tal vez sea un capricho de mi mente, aunque lo dudo, porque es difícil de engañar al ojo que todo examina. Tal vez nos haya faltado más entrar en lo físico para entendernos sin palabras, o simplemente tengamos un juego que nadie más entiende, pero no me gustar perderme ningún capítulo de esta miniserie.

Y ahora te preguntas si la realidad es más sencilla de lo que la pintamos, puede ser, pero si fuera todo tan fácil me hubiera aburrido algún tiempo atrás, siempre me aburro de lo cotidiano, y sé que tú no te quedas atrás con esta ideología, por eso aun tampoco has desistido del todo en volver a entrar en el juego que te llena algunas tardes con escenas de “thriller” de intriga. Pero la obviedad es abrumadora, tanto embrollo para verte al otro lado de la luna, porque aunque compartamos cielo, o compartamos cama siempre parece que estas al otro lado del dormitorio, contigo la soledad es constante, es por tu cuerpo que no abriga cuando hace frio, ni teje una manta para que tu ausencia no resfrié, tempano de hielo, rio en las cumbres más altas, pero siempre la más interesante historia que cuentan mis actas.


Efímera fue nuestra palabra, idiota la distancia. Tarde… pues no, siempre hay tiempo para retomar algunos cuentos, la pregunta es si tú ves lo mismo que yo, o solo me ves como un pícaro que busca una flor que polinizar para luego poner raíces en otro jardín, nunca se sabe, y menos si no te arriesgas y vas de frente para crear más recuerdos y nuestras primeras intimidades. 

domingo, 21 de julio de 2013

Lágrima por ignorancia

Encontré la flor más hermosa
cuando buscaba tesoros en la arena,
vislumbre su belleza y no tuve palabras,
sus colores renovaron mi autoestima,
sus pétalos no pude ni tocar
porque eran tan radiantes como el sol
y me parecía blasfemar querer acosarlos.

La contemple durante horas,
horas y horas pensando,
“¿Cómo es posible?”.

Esa pregunta me abordaba constantemente,
constantemente cada segundo que la miraba,
cada segundo que respiraba su embriagador aroma,
que me permitía creer que hay cosas que no sé,
y que hay palabras que aún no he aprendido,
que no hay mañana predicho,
ni pasado mal contado,
solo mal expresado.

Y ahí estaba yo admirando a una flor,
una flor que me miraba con indiferencia,
pero que se ruborizaba a escondidas,
porque sabía que la adoraba,
pero me sentía lejos de ella,
por lo que desistí por que no era para mí,
pero siempre existiría en mis recuerdos,
y eso, me valía para seguir,
porque aunque nunca más la viese,
en mi recuerdo cada día florece.


Tiempo más tarde el viento me conto que una lagrima broto de la flor,
en el momento,
cuando me di la vuelta para marcharme a buscar tesoros,
tesoros que hoy por hoy, no encuentro,
y esa flor indiferente, me echo de menos,
porque recordó que yo era diferente,
porque la observaba sin deseos de poseerla,
porque sabía que ella no quería ser anclada en mi historia,
ahora lamenta que me haya marchado, pero debería saber que nunca la olvidare,
aunque otras flores aparezcan en mi camino,
y que si la vuelvo a encontrar secare sus lágrimas aunque no sea mi destino.

sábado, 20 de julio de 2013

Cambios

En la decisión está el cambio,
en la voluntad el progreso,
despertar cada día y luchar,
aunque todo se ponga cuesta arriba,
mirar hacia adelante con optimismo,
creyendo siempre en ti mismo.

Se puede tropezar, siempre,
pero nunca rendirse,
en tu camino encontraras detractores,
también apoyos exteriores,
que refuerzan tu determinación,
en los momentos de flaqueza.

No pediré más de lo que puedo alcanzar,
pero tampoco me perderé poniendo limites,
nunca nadie dijo que fuera fácil,
pero muchas veces nos complicamos solos,
nos complicamos porque tenemos miedo,
un miedo que no debe ser impedimento.

Pide ayuda, siempre hay alguien.

viernes, 19 de julio de 2013

Distorsión

Una persona,
no sé leer,
no se contar,
y te miro,
te sueño,
te adoro por dentro,
que puedo decirte a ti,
si robas mis sueños.

No lo entiendes,
pues te jodes,
me importa una mierda,
tus putos bemoles,
risa me provoca,
tu idolatría.

¿Estas segura que no es de otra?
engórdate el ego,
pero mi amor será siempre,
para tu alter ego.

jueves, 18 de julio de 2013

Diana

Realimente no entiendo las tonterías que escucho, enserio, ¿tú las oyes? Es que es normal porque no puedo soportar la estupidez, no lo entienden, ¿Lo digo claro? Me gustaría acertar en mi diana, esa periferia en la que no quiero fallar, no olvido, no quiero, porque nunca la he abandonado, la quiero, la sueño, y estúpido me siento pero ella ya tiene dueño.
Ojala pudiera volver a la poesía que habla de ella sin melancolías, pero no, no puedo, ese objetivo se perdió en el olvido…

Olvido…


Mándame a Madrid, mándame a Bruselas pero por ti… recorro mi libertad aunque acabe en mi parcela que vi de lejos pero sentí cuando tú me dijiste que era tu recuerdo.

miércoles, 17 de julio de 2013

Quiero de ti

Llore por ti,
no lamento,
viví por ti,
no lo siento,
pensando en ti,
vaya tomento,
te quiero,
y no tengo,
lo que quiero,
y quiero mucho,
quiero todo de ti,
quiero perderte,
quiero todo,
quiero de ti,
quiero de ti,
quiero de ti,
que me recuerdes,
y no te olvides de mi.

martes, 16 de julio de 2013

El objetivo de un dardo

Locura bañada en tonterías,
cosas que pensar no debería,
tonta la ocasión, tonta la poesía,
me gusta ver los ojos de la gente,
porque el error me hace humano,
me gusta, me encanta,
me remata, y me idolatra,
me diviertes, me engañas,
me dices y me comentas,
que si quiero tu conversación,
tengo que utilizar el corazón,
lo siento, lo siento,
quiero verte sonreír,
en un prado,
quiero verte sonreír,
en un desierto,
quiero verte sonreír,
ya no puedo,
te amo y te escucho,
como si alguien impusiera tu voz,
pero nunca paras,
pero nunca pasas,
siempre me lees aunque mi voz este caduca,
tontería firme, firme locura,
no sabes si recitarme a lo lejos,
una melodía,
eres objetivo en los dardos,
que más da, me da igual,
siempre, siempre, siempre,
aunque me muera no dejare,
no dejare, no dejare,
de pensar en lo feliz que,
era volver una vez más,
cuando pensaba en ti.

lunes, 15 de julio de 2013

Observa, recuerda y no te rindas

Una noche una luz entro por mi ventana, cuando percibí que aquella luz compartía espacio y tiempo conmigo, fui a bañarme en ella para contemplar su procedencia.

Cuando me asomé, la luna estaba llena, de ahí provenía, nunca me había parado a pensar en ella, no sé, era como si siempre hubiera estado ahí observándome, sintiendo que la ignoraba, tanto, que tuvo que entrar a buscarme hasta mi rincón. Cuando la miraba mis ojos se volvieron vidriosos, arrepentidos de no haberla contemplado más veces, pues si te lo planteas, tal vez nunca tengas otra oportunidad de verla, y le entristece, porque quiere dejar su bella imagen en nuestros recuerdos, porque la luna no es solo un satélite que gira alrededor de nuestra madre tierra, es la dueña y soberana de la noche, esa abuela que no te permite pasar miedo en la oscuridad, tal es su hermosura, que incluso el sol la persigue incansablemente, ella como buena dama se hace de rogar, a veces se juntan y consiguen oscurecer el día mas reluciente solo para mostrarnos que ningún amor es imposible.

Cuando se marchó, ocultándose detrás de las nubes, intente volver a acostarme para dormir, pero un ruido enterneció mi corazón, la lluvia había llegado, con su melodía tan reconfortante, que no tuve más opción que volver a la ventana, llovía y llovía, las calles empezaban a convertirse en pequeños riachuelos, limpiando las miserias que tiramos muchas veces sin darnos cuenta, otras por falta de respeto. Mi cuerpo temblaba del frío, pero no podía separar mis ojos de aquel agua que ahogaba mi alma en un mar de nostalgia, siempre la lluvia fui mi primer amor, aquella a la que le escribí mis primeras historias, hace ya algunos años de esas palabras que en algún disco duro o vertedero estarán perdidas, lastima, me haría recordar cómo era entonces, y los sueños y esperanzas que tenía acerca del amor y del futuro, que después de todo, resulto no ser como esperaba. Seguí observando la lluvia durante horas, perdido en mis pensamientos preguntándome en que momento del camino me fui de mí mismo, para convertirme en un todo que no conozco, hasta que, paro de llover, y me despedí de la lluvia con dos lágrimas en su honor, las nubes se fueron y el sol comenzaba a salir.

Cuando salió el sol, pude ver una vez más un nuevo amanecer, he visto demasiados pero cada uno ha sido diferente, unos por obligaciones, otros por puro placer, otros por castigo, pero cada uno de ellos porque estoy vivo. Y mientras viva, se puede siempre ver un nuevo amanecer, e intentar no caer en errores del pasado, un amanecer una oportunidad, un día nuevo para empezar de nuevo otra vez, eso representa el sol, esperanza, oportunidad, y nunca rendirse, pues nunca él nunca se rinde en conquistar a la luna. Por ello hay que intentar vivir acorde a uno mismo, y luchar para salir adelante,  sin perderse detalle de lo hermoso que hay ahí fuera, ni perder lo que hemos sido en el pasado, evolucionando para un mejor futuro, y bajo ningún concepto, rendirse, pues si un día falla, no te preocupes, mañana vuelve a amanecer.

domingo, 14 de julio de 2013

Miedo

De repente una foto lo cambia todo,
miras en ella y encuentras un silencio,
donde queda aquella ilusión,
por recorrer lo desconocido,
sin miedo a tropezar por el camino,
¿Dónde encontrar la inocencia perdida?
Quizás en el pasado,
aunque mejor dejar eso a un lado,
y verter en una vaso,
las lágrimas que caigan para no olvidar lo que sentías,
y es que es así,
no puedes albergar esperanzas sintiéndote vacío,
no puedes intentar acostarte con una idea,
ni necesitar caricias que nunca llegan,
tampoco mirar hacia el suelo a cada paso,
tampoco puedes decirle a alguien,
que no puedes dejar de pensarle,
porque sencillamente no puedes pensar
en nadie, en nadie que no sea en ti,
porque estarías mintiendo,
estarías mintiéndole a los demás,
porque cuando estas en un estado,
que no entiendes,
todo lo demás te da igual,
te agarras a eso para excusarte,
para defender lo indefendible de tus actos,
y si, si te escondes en eso,
te escondes para que nadie pueda tocarte,
porque tienes miedo,
a que vuelvan a hacerte daños si te ven por dentro,
a que vuelvas a hundirte en un sentimiento,
que por más que sea bonito al principio,
muchas veces termina siendo un suplicio,
tu suplicio, por eso te escondes y no te asomas,
y dices que sientes algo que te inventas,
para soportar tu día a día,
en el cual te odias a ti mismo,
te odias por que no sabes reaccionar,
te odias porque nadie te entiende,
y eso aunque prepotencia parezca,
es un mecanismo de defensa,
para poder escudarte en que eres especial,
y por eso nadie te puede tocar,
al final, es triste, porque duermes solo cada noche,
soñando y soñando con otra realidad,
y aunque en los sueños te deleites,
porque no quieres vivir tu realidad,
los sueños son la ficción,
son los anhelos del recuerdo,
en los que un día hubo que,
no tenías miedo a sufrir.

sábado, 13 de julio de 2013

La huida del cobre

En un momento que nadie entendía,
se perdió una princesa en la lejanía,
buscando a su amado se fue cabalgando,
pues siempre en él estaba pensando.

A la guerra marcho el joven mozo,
la muchacha se hundió en un pozo,
depresiones e inmoralidades,
en su cabeza salían a raudales.

Su padre llorando le grito en silencio,
pues ese muchacho era un necio,
que a su hija había engañado,
y su corazón había conquistado.

Flores y más flores le caían por la ventana,
amaneceres con canciones cada mañana,
promesas en el viento,
y un amor que no irá más allá de los tiempos.

Cuando la princesa llego a su destino,
en el campo de batalla no quedaba nadie vivo,
su alma se desgarraba cuando a su enamorado,
vio en el suelo por una lanza empalado.

Grito llorando a los cielos que le concedieran la vida,
que ella se sacrificaría y de sus riquezas se desharía,
por el amor de un muchacho con casco de cobre,
pues no tenía para más al ser pobre.

El cielo enternecido por la renuncia de lo terrenal,
le dio a su amado la vida de un inmortal,
pero cuando a su amada vio sin dinero,
salió huyendo de allí el primero.

La muchacha resignada se dio cuenta del engaño,
y se retiró a la montaña a vivir muchos años,
porque no podía soportar demasiado el daño,
al que la sometieron por no tener algunas monedas de estaño.

Y así aprendería que en esta triste existencia,
nadie destaca por la beneficencia,
por ello nunca más volvió a la sociedad,
pues nunca quiso volver a ver la mezquindad.

Hasta que un día llego un peregrino,
y le concedió a la mujer compartir su camino,
pues por la montaña él pasaba,
y vio a la ya mayor mujer que desolada tiritaba.

Al ver el acto de generosidad,
le prometió de él no volverse a separar,
pues ese acto le daba potestad,
para abrir su corazón y volver a amar.

Años más tarde con este nuevo amor,
paso por el campo donde aquél la abandono,
ella era vieja y su marido un hombre mayor,
pero el caballero de cobre estaba joven y solo.

Pues la inmortalidad que se le dio fue su castigo,
por robarle a una mujer su corazón como un mendigo,
aunque resulto ser tacaño y huraño,
ella conoció al hombre pobre que le dio sus mejores años.


Y así se aprendió que el dinero, no da más que perdidas,
castigos y otros desamores, pues por dinero se pierden vidas,
por dinero se pierden cosas irreemplazables
pero dentro de los enamorados vivir sin nada fue entrañable.

viernes, 12 de julio de 2013

Esa extraña manía de pensar solo en ti

¿Te acuerdas de la primera vez que nos vimos? Yo si lo recuerdo, estaba lloviendo y entraba por la puerta de aquella institución en donde te encontrabas, la cual solo asististe una semana para mi desgracia.

Me fije en ti desde el primer momento, pero nunca le di importancia pues no te veía a mi alcance, eras alguien con quien no pretendía compartir ninguna historia, pero por ahora, ha sido una de las mejores de mi vida, no porque fuera excesivamente buena, sino porque fue diferente al resto. Y es que no puedes predecir el futuro, pues volvimos a coincidir pero en otro lugar, en un encuentro que no daba razón alguna a la lógica, te encontré entre cientos de caras, entre el humo de hormonas revolucionadas con tintes de alcohol que nadie en aquellos tiempos podía controlar. Me dispuse a acercarme, con miedo pero sin complejos. Cuando me acerque no recuerdo si tú me reconociste, pero yo sabía perfectamente quien eras, y aunque me parecía una locura, salió bien, mejor de lo que suponía. Pero salió, salió porque tú quisiste y porque yo insistí en un beso, que conseguí al cabo de unas horas, quizás nunca quisiste dármelo, pero yo tenía que conseguir rozar esos labios aunque nunca volviese a verte, pero no fue así, conseguí volver a verte una vez más (Menuda suerte la mía).

Al finalizar ese día, no pude esperar, una vez había conseguido poner saldo, mande un mensaje de texto a tu móvil, necesitaba saber si no había soñado lo sucedido, o si los cubatas te habían confundido. Me dio igual la respuesta, porque no la recuerdo, pero recuerdo la sensación que me invadió cuando decidimos quedar para encontrarnos. No podía contener los saltos, cuando llegaba la hora me tranquilice y salí a encontrarte. Irradiabas un toque de misterio, cascarrabias pero inteligente, una muchacha decidida, una niñata empedernida, que se creía que sabía más que aquel pobre infeliz que no paraba de sonreír por tu compañía, te debería haber bajado los humos en aquel entonces, pero yo también me las traía. Recuerdo varias tardes en bancos conversando y arreglando el mundo a nuestro antojo, reflexiones de futuro acompañados de cuentos del pasado que yo no quería escuchar, siempre he admirado tu forma de ser, y aunque ya no eres la misma sigo viendo a esa pequeña niña estúpida que quería crecer demasiado rápido. Espero que no te moleste mi condescendencia, pero no es maldad es que me divierte verte vulnerable y creer que te conozco mejor incluso a veces que tú misma, sé que no es así, pero no creo que me equivoque demasiado. Pasaron los días y algunas semanas, y terminamos por pasar una noche juntos, una noche que perfectamente podría descartar de mi memoria sino fuera, por lo abstracto y surrealista de aquel momento. Para una primera vez esperaba algo más a tu altura, no un recuerdo que aunque divertido, no enseña lo que sentía por ti en ese instante. Y es que es así, nunca he tenido a nadie con quien me complementara tan bien, lo aprendí hace poco. Después de aquella noche y en una nube, decidí que no podía estar sin ti, y quise que supieras que estaba empezando a quererte, pero te apartaste, no sentías lo mismo, no querías hacerme daño o simplemente siempre fui un pasatiempo para ti, puede ser cualquier cosa, pues nunca hablas demasiado de lo que sientes y piensas. Desde ese día que rompiste el lazo que nos unía, pensé muchas veces en ti, pero me rendí, y pasaste a un segundo plano, al pasado, a ser un bonito recuerdo de la juventud, y que nunca debió dejar de ser eso, un recuerdo.

Pasaron los años y las noticias de ti no llegaban, recuerdo una vez un cruce cuando vivías fuera de nuestra tierra, que supimos brevemente de nuestra existencia nuevamente pero no pasó a mayores y desistí para siempre de ti. Pero nunca digas nunca.

Al cabo de un tiempo cuando ya nada podía sacarme una sonrisa por la mala racha que pasaba, apareces, apareces y te conviertes de la noche a la mañana en mi día a día, pero siempre por un corto periodo de tiempo, nuestros encuentros no tienen una duración de más de tres semanas es una lástima. Pero aunque corto siempre es intenso, intenso porque eres una debilidad que ignoraba. No sé, eres un veneno que no puedo dejar de tomar, aunque sepa que lo más probable es que acabe conmigo, no importa, es algo que no puedes controlar, que agita mi mente de un lugar a otro por solo un gesto de aprobación o una muestra de cariño. No entiendo como puedo ser tan inútil de caer dos veces en el mismo agujero, el primero era inocente y en el segundo venia de vuelta, pero en ambos fui feliz mientras lo vivía, mientras te miraba a los ojos y veía que no pasaba nada que estabas ahí, porque estabas simplemente, no me preguntaba porque ni me preocupaba el mañana, siempre has tenido esa facilidad para hacer que mi mente descanse cuando estas a mi lado, y lo mejor que me pasa cuando estoy triste es pensar en ti porque aunque ya no te pueda ver, eres lo más parecido a una sonrisa, que tengo, podré pasarlo bien en mis momentos de ocio, pero cuando estoy en mi fortaleza, la soledad me supera, y tu imagen hace que carezca de importancia el tiempo. Y que contar de mi cuerpo, que te desea fervientemente, si pudiera elegir nunca saldrías de mi cama.


Y si, no viene a cuento, incluso parezco idiota siempre cayendo en la misma cuenta, pero y que más da, nadie me va a sacar de mi locura, es bonito vivir sabiendo que aunque la vida sea una rueda, gira para volverte a encontrar, quien sabe, quizás gire una vez más y nos volvamos a encontrar desnudos en otra cama, ojala, no existe nada mejor que el sexo contigo, y aunque me pierda con mis papeles, siempre te llevo dentro de mi aunque ya nunca te vea, aunque ya nunca te sienta, siempre estarás en el lugar de mi corazón donde dejaste tu firma, donde dejaste tu huella donde nadie llegara mientras tú no salgas de mi vida.